Como mujeres, desde que nacemos, según el grupo cultural en que estamos inmersas nos van asignando roles, actitudes, posturas, valores, colores, etc, femeninos, para reafirmar nuestro género y además heterosexuarlo.
¿Donde encajamos las lesbianas entonces en dichos parámetros?
Pasa que las lesbianas rompemos con la heterosexualidad, en casos con la femineidad (el caso de los trans masculinos es el máximo exponente), y en casos con ambos a la vez.
La historia nos muestra que esta ruptura genera diversas formas de violencia hacia nosotras, que va desde la invisibilización de nuestra existencia (en la Alemania Nazi, se condenaba la homosexualidad gay pero no la lésbica por considerarla inexistente. También se ha escrito artículos en casos sobre la inexistencia de placer generado entre mujeres), hasta la violación y asesinato a lesbianas o trans masculinos, pasando por la violencia física, verbal, la negación de estudio, el secuestro por parte de las familias y hasta matrimonios forzados.
La cultura patriarcal y machista intenta apropiarse del cuerpo de las mujeres a través de los dogmas religiosos, la falta de leyes que nos protejan, o el incumplimiento de las mismas, limitando nuestra autonomía. Con lo cual nos niegan o en el peor de los casos nos hacen interiorizar que es el Estado, el sacerdote, el esposo, el padre, el hermano, y no nosotras, quienes pueden y deben decidir sobre nuestros cuerpos, nuestras vidas, nuestros destinos. En el caso de les lesbianas, la represión es más fuerte pues el bombardeo de la dualidad “natural”, “normal”, hombre - mujer sugiere “eliminar”, “modificar”, “arreglar” cualquier conducta distinta, ya que esta cultura machista y heterosexual, no contempla como posibilidad que una mujer pueda decidir libremente si es otra mujer con quien quiere vivir y quien le pueda dar placer, si quiere tener hijos, cuantos, entre otros y opte generalmente por esconderse o negarse.
Aún así, con toda la represión que se genera en torno a nosotras, existimos. Y existimos porque aunque la gran mayoría somos closet (hay estudios que estiman la población homosexual mundial en un 10%, por ende las lesbianas seríamos alrededor del 5%), no podemos negarnos la posibilidad de la felicidad y la autonomía en algún momento de nuestras vidas.
También hay lesbianas organizadas, gracias al trabajo de las cuales, se muestra nuestra problemática y sentir. En los últimos años, el movimiento lésbico ha cobrado mayor fuerza a nivel mundial, y el 13 de octubre, denominado día de las rebeldías lésbicas, se instaura en febrero del 2007, durante el VII Encuentro Lésbico Feminista de Latinoamérica y el Caribe, realizado en Chile, en conmemoración a la fecha del primero de estos encuentros, se reunieron más de 200 lesbianas de habla hispana, para debatir sobre autonomía, avance de leyes, historia, etc. En Chiclayo, hay dos organizaciones de minorías sexuales que integran lesbianas en su activismo. Estas son Colectivo CGLBT Alma Chiclayo y LGTB Lambayeque.
Es una fecha para mirar hacia atrás y ver los avances de cada año del movimiento lésbico, de los retrocesos también, de los retos por cumplir y una fecha para revisión de nuevos retos en la lucha por el reconocimiento de nuestros derechos.
Pero también es una fecha más para mostrarnos. Nuestra rebeldía es esa, que sepan que existimos aunque no somos muchas las que damos la cara porque no ofrece esto garantía de seguridad sino de inseguridad, no somos menos ni más que el resto, una fecha para recordarle a nuestra sociedad lo necesario de la decostrucción de esquemas que limitan, trastocan, matan en algunos casos nuestra sigularidad, la integridad tanto física y mental necesaria para el desarrollo personal. Damos la cara para mostrarles que no somos extrañas, somos su familia, sus vecinas, sus amigas, sus colegas, sus compañeras del colegio, la U o del instituto y que aportamos al desarrollo de nuestro país, votamos, pagamos impuestos y por lo tanto nuestra orientación sexual no es un impedimento para el libre ejercicio de nuestra ciudadanía.
Este 13 de octubre, nos unimos a todas las voces lesbianas, valientes, aguerridas, luchadoras que se atreven, que dan un paso, que dan la vida y son la voz de aquellas que aún no pueden hacerlo y para no olvidar a aquellas que no podrán hacerlo ya.
Alzamos nuestra voz con cantos de libertad, equidad, justicia y autonomía diciendo:
¡Basta ya de lesbofobia!
¡Basta ya de discriminación!
¡Basta ya de estigmatizarnos!
¡LESBIANAS EN CHICLAYO PRESENTES!
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viernes, 9 de octubre de 2009
martes, 1 de abril de 2008
PRONUNCIAMIENTO LESBICO PIURANO PARA EL IV CONGRESO DE LA MUJER PIURANA
Soy lesbiana feminista, y es más, ecofeminista, e intento encajar en los formatos del feminismo piurano heterosexuado y excluyente. Esto fuera de intentar sobrevivir con la lesbofobia que nos condena a la oscuridad y ostracismo.
Mientras que las sohakiyas (lesbianas en árabe) salen del armario y el presidente de Costa Rica acaba de decretar en su país el 17 de mayo como “Día Nacional contra la Homofobia”, la conferencia latinoamericana de la ILGA que congrega a lesbianas, gays, trans y bisexuales de todo Latinoamérica tuvo sede en Perú el año pasado entre otros sucesos que significan avances en la lucha contra la lesbofobia, homofobia y transfobia, es notorio el escaso avances que en el tema de una real equidad con enfoque de diversidad hay en Piura. ¿Debería justificar esto adjetivando a la “provincia”?.
El día de ayer se inauguró este IV congreso de la mujer en Piura, con participación de mujeres de diversas organizaciones.
En los dos anteriores en los que participamos las lesbianas se armó las agendas con los 5 ejes en los que sufrimos las mujeres en Piura, en temas de Salud, Trabajo, Violencia, Educación y Participación Política.
La agenda de este IV no la sé, la verdad este año no nos invitaron.
Sé que el movimiento lésbico en Piura no está aún bien estructurado, es por esto que nuestro único referente y puerta de entrada para ser escuchadas es el movimiento feminista, nos apoyamos en ellas para mostrarnos, soy lesbiana feminista como ya lo había mencionado, mis agendas son las de cualquier otra mujer, tanto en la calle como en casa, me como el pleito en cualquier espacio, y lo mínimo que siempre he esperado de mis compañeras es la reciprocidad, porque es parte del pacto de género que yo tengo personal y políticamente con las mujeres, sean quienes sean, de donde sean, niñas, casadas, negras, pobres, hindúes o piuranas.
Me como el discurso y apoyo la lucha contra el sistema que genera las desigualdades humanas, al igual que ustedes sin odio a los hombres que son nuestros aliados y aunque algunos aún no entiendan nuestra lucha, yo creo en el cambio.
Me como el discurso porque yo también quiero caminar por las calles sin miedos, porque es lindo que a una le dejen dirigir su propio destino, porque estoy a favor de la despenalización del aborto, porque estoy harta del feminicidio asqueroso.
Pero también me como el discurso porque yo también quiero criar niños/as con la mujer a la que amo, porque pueda asegurarlos como hijos nuestros, porque a dos amigas policías no las boten si se enteran que son pareja, porque quiero ejercer de una vez por todas mi carrera sin tener que abandonar la lucha lésbica. Porque yo he sufrido violencia familiar, por todas las lesbianas adolescentes que son maltratadas por sus familiar intentando “corregirlas”, porque la semana pasada me enteré de otra amiga lesbiana que ha sido violada y embarazada. Porque no quiero seguir siendo la única que se atreve a decir todo esto abiertamente.
¡POR UNA REAL EQUIDAD INCLUSIVA Y RESPETUOSA DE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS!
¡SI NO ESTAMOS LAS LESBIANAS NO ESTAMOS TODAS LAS MUJERES!
Mientras que las sohakiyas (lesbianas en árabe) salen del armario y el presidente de Costa Rica acaba de decretar en su país el 17 de mayo como “Día Nacional contra la Homofobia”, la conferencia latinoamericana de la ILGA que congrega a lesbianas, gays, trans y bisexuales de todo Latinoamérica tuvo sede en Perú el año pasado entre otros sucesos que significan avances en la lucha contra la lesbofobia, homofobia y transfobia, es notorio el escaso avances que en el tema de una real equidad con enfoque de diversidad hay en Piura. ¿Debería justificar esto adjetivando a la “provincia”?.
El día de ayer se inauguró este IV congreso de la mujer en Piura, con participación de mujeres de diversas organizaciones.
En los dos anteriores en los que participamos las lesbianas se armó las agendas con los 5 ejes en los que sufrimos las mujeres en Piura, en temas de Salud, Trabajo, Violencia, Educación y Participación Política.
La agenda de este IV no la sé, la verdad este año no nos invitaron.
Sé que el movimiento lésbico en Piura no está aún bien estructurado, es por esto que nuestro único referente y puerta de entrada para ser escuchadas es el movimiento feminista, nos apoyamos en ellas para mostrarnos, soy lesbiana feminista como ya lo había mencionado, mis agendas son las de cualquier otra mujer, tanto en la calle como en casa, me como el pleito en cualquier espacio, y lo mínimo que siempre he esperado de mis compañeras es la reciprocidad, porque es parte del pacto de género que yo tengo personal y políticamente con las mujeres, sean quienes sean, de donde sean, niñas, casadas, negras, pobres, hindúes o piuranas.
Me como el discurso y apoyo la lucha contra el sistema que genera las desigualdades humanas, al igual que ustedes sin odio a los hombres que son nuestros aliados y aunque algunos aún no entiendan nuestra lucha, yo creo en el cambio.
Me como el discurso porque yo también quiero caminar por las calles sin miedos, porque es lindo que a una le dejen dirigir su propio destino, porque estoy a favor de la despenalización del aborto, porque estoy harta del feminicidio asqueroso.
Pero también me como el discurso porque yo también quiero criar niños/as con la mujer a la que amo, porque pueda asegurarlos como hijos nuestros, porque a dos amigas policías no las boten si se enteran que son pareja, porque quiero ejercer de una vez por todas mi carrera sin tener que abandonar la lucha lésbica. Porque yo he sufrido violencia familiar, por todas las lesbianas adolescentes que son maltratadas por sus familiar intentando “corregirlas”, porque la semana pasada me enteré de otra amiga lesbiana que ha sido violada y embarazada. Porque no quiero seguir siendo la única que se atreve a decir todo esto abiertamente.
¡POR UNA REAL EQUIDAD INCLUSIVA Y RESPETUOSA DE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS!
¡SI NO ESTAMOS LAS LESBIANAS NO ESTAMOS TODAS LAS MUJERES!
Yang Karenina Sánchez Farfán
Etiquetas:
congreso de la mujer,
diversidad,
equidad,
genero,
lesbianas,
lesbofobia,
piura
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